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Sara Regis, una boricua bien argentina en Kentucky

El alcance de las redes sociales es un recurso incalculable. Una foto que llama nuestra atención, una frase que relata que "El casco, puedo decir hoy [con vertebras fracturadas, cara hinchada, costillas magulladas], fue lo que ME SALVÓ LA VIDA", nos hace llegar a Sara Regis, de 26 años, una arquitecta paisajista graduada de la Universidad de Kentucky, EE.UU., y vinculada al polo en muchas facetas, con un doble rol laboral en Nativo Farm y Louisville Polo Club. El año pasado, volviendo a las caballerizas tras varear, fue aplastada por una yegua y sobrevivió gracias al casco. En esta entrevista a la distancia nos cuenta detalles su vínculo con el polo, la actualidad de Kentucky y cómo salió adelante ese accidente.

¿Cómo es tu vínculo con los caballos?

Soy de Puerto Rico y desde que aprendí a hablar solo hablaba de caballos y caballos, entonces mis padres, aunque no provienen de es cultura, me metieron en un campamento de salto y básicamente arranqué con eso, haciéndolo desde los 5 hasta los 18 años.


¿Cómo llegaste a Kentucky?

Ahora mismo estoy viviendo en Louisville, pero mitad de la semana trabajo en Lexington. Llegué aquí por la Universidad de Kentucky, que queda en Lexington. Ahí conocí a mi novio, Luis Ansola, a través de mi primo que es veterinario. ¿Cómo es la actividad polística del club / de la zona?

En la zona es súper variada y bien tranquila. Somos una familia grande y unida en Louisville, patrones con petiseros, hay muy buena onda entre todos. A mí me encanta este club, todo es muy tranquilo y estamos tan cerca del Club de Polo de Lexington que nos complementamos. Con la variedad de jugadores y hándicaps entre ambos se pueden hacer varios torneos, desde 2 a 8 goles y en septiembre la 14 goles, que es patrocinada por los Goodman, Bo y Hutton.


¿Qué costumbres argentinas tenés arraigadas?

Tengo la mala costumbre que se me pega el acento y si tengo que estar con alguien de mi país me da un poco de vergüenza hablar. Y al estar rodeada de tantos cordobeses, también se me pega la tonada. Además, soy de tomar mucho mate, hago muy buenas tortas fritas, pastelitos de membrillo, empanadas, alfajores. Todo. ¿Qué es lo más que te gusta del polo?

Lo que más me gusta del polo, a mí que vengo del salto que es muy individual, es el trabajo de equipo, todo el mundo trabaja para conseguir algo, me encanta. Y obviamente me encantan las agallas que tienen las yeguas de polo. Yo que monté toda la vida puedo decir que el caballo más completo, manso y con mejor cabeza es el caballo de polo.

¿Qué planes hay para el resto de la temporada polera? Ahora en septiembre tenemos la 14 goles, personalmente estaré haciendo proyectos con mi firma de paisajismo LNDSKP Studiovo Farm y con el club de polo jugaré algunas prácticas y a lo que me dedico a full también es a sacar fotos y llevarle las redes sociales. Y, seguramente, a fin de año iremos a Argentina o Puerto Rico.


“PONTE EL F#KIN CASCO

Con esa frase termina el posteo de Sara del que hacíamos mención al principio. Ponte o ponete el casco, es lo mismo. Hay que usarlo, en todo momento. “Siempre decía si se me volea un caballo me tiro para acá o hago esto…. En ese momento no me pude salir para ningún lado”, cuenta Sara.

Danos detalles de aquel día del accidente Básicamente trabajaba en una yegua. A mitad de camino de regreso a las caballerizas, al paso, para mí la yegua se paró de manos. Había llovido la noche anterior. Nos fuimos para atrás, yo sentí que sonó desde el hueso de la nuca hasta la cola. Me pegó justo en la cabeza, y como no pudo salir para un lado me ‘apachurró’ y se fue. Estoy 100% segura que porque tenía casco ese día no me morí. Me lo dijeron los paramédicos y doctores, el caso me salvó, la visera se dobló toda para arriba.

¿Qué te rompiste y qué secuelas te pueden quedar?

Me fracturé tres vértebras, estuve tres semanas sin poder abrir la boca, tenía lastimadas las costillas y no podía respirar. Llevo 21 años de andar a caballo y nunca había tenido un accidente así. Estuve unos tres meses durmiendo boca arriba en un sofá, un mal rato largo. Esto fue en julio y recién en febrero del año siguiente paré de tener dolor constante. Ya me dijeron que tengo chances de tener osteoporosis, artritis y cosas así. Gracias a Dios no tengo más secuelas, hoy hago yoga y pilates para ayudar a estirar los músculos que quedaron contraídos y sigo con fisioterapia.


¿Estuviste consciente todo el tiempo o te despertaste en el hospital? Estuve consciente todo el tiempo. Fue un súper susto. Ese día el casco lo tenía porque un mes antes me había caído también vareando una yegua y me di bien duro en la cabeza y desde ahí dije, por qué arriesgarme. Entonces lo empecé a usar para varear y trabajar caballos. Sumado a eso, llamativamente, ese día también había mucho viento y se me volaba la gorra… y para que no me diera el sol en la cara me puse el casco, y es por eso que estoy viva hoy en día.




¿Volviste a montar sin casco alguna vez?

En pelo en un caballo viejo al que le tenía mucha confianza y fueron unos segundos nomás para sacarme una foto. Ahora siempre con casco, es que uno nunca sabe... Escuché mucha gente que decía que yo no sabía andar a caballos, entre esto y lo otro, pero si fuera por eso muchos jugadores conocidos por no tener casco han quedado fuera del deporte. Con esa yegua yo andaba y saltaba en pelo, la conocía bien. Te puede pasar con cualquier animal, a mí me pasó yendo al paso.


Cuando ves gente sin casco, ¿qué te pasa por la mente?

Cada uno creo que elige que hacer con su vida. Deberíamos estar todos consciente que accidentes pasan. Me alegra que muchos lugares estén implementando el uso del casco. En los adultos que cada uno haga lo que quiera, pero en los chiquitos sí, cuando veo a un nene sin casco andando fuerte y digo, por qué arriesgarse.




Por Francisco del Valle


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