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El día que la final de Palermo se interrumpió por un piquete


Corría el año 2003 y La Aguada, en su primera temporada como equipo de cuatro hermanos, estaba intratable. Había ganado Tortugas, había conseguido Hurlingham y con el mismo lote de caballos iba por el premio grande en la 1 de Palermo ante La Dolfina de Cambiaso, el Lolo y los hermanos Pite y Sebastián Merlos, que defendía su primer título en La Catedral (luego, hasta hoy, sumó 13 más). Para dar un contexto deportivo, ese año los candidatos eran La Dolfina y los dos Chapaleufú, que ya habían quedado en el camino. También había debutado en Ellerstina un joven Facu Pieres (lo que motivó la formación de La Aguada) y todos hablaban de él y de lo bien que andaba ese equipo con completaban su hermano Gonzalito y los MacDonough, Pablo y Matías. Volviendo a la final, había sido en un día de extremo calor, probablemente cercano a los 40 grados y las Dorrego laterales explotaban literalmente de gente. En el palenque del reloj estaba La Dolfina y en el de Libertador La Aguada. Por ende, las hinchadas se ubicaron cerca de sus propios equipos. La Dolfina en ese momento jugaba con la camiseta de Nueva Chicago, por un tema familiar del Lolo. Y los invitados a la fiesta final fueron nada menos que parte de la hinchada del Torito de Mataderos. En esa idea de hacerlo popular y mezclarlo con el fútbol, ese día el polo y el tablón chocaron de frente. Ruidosos y en gran cantidad, el grueso de la hinchada terminó de copar la tribuna lateral que ya estaba repleta con el pitazo inicial. Apenas pasados 5 minutos de juego, un par de espectadores incómodos y casi sin poder ver el partido por la cantidad de banderas y el humo de las bengalas, empezaron a arrojarse al campo de juego. Otro puñado los siguió y en señal de protesta cortaron el partido; fueron más allá de las tablas y se sentaron en el campo, por un buen lapso de tiempo.



La secuencia del piquete, en fotos

Luego de algunas discusiones, y con los equipos aún en cancha, se logró correr a los manifestantes. Algunos volvieron a sus casas, otros habrán intentado meterse nuevamente en la tribuna. Hasta el propio Gonzalo Tanoira, presidente de la AAP intercedió para que el show siguiera. Y así fue. El partido lo ganó La Aguada y esa historia ya está escrita. Miguel metió un hermoso cogotazo, casi magistral, en el séptimo chukker cuando empezó la remontada épica de un 6 a 9 a un 12 a 9 definitorio para los Novillo Astrada. Una remontada como tantas en esa temporada del 2003, que entre suplementarios y buenos cierres supieron ponerle mucha emoción. Esa fue la primera conquista de cuatro hermanos de una Triple Corona. Una conquista que no se opacó por un piquete, ni por una hinchada ajena. Pero quedará la anécdota de que ese día, en Palermo, hubo un piquete en plena final.

Algo de acción en cancha


Texto: Darío Welschen

Fotos: Leo Zavattaro

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