• Por Alejandra Ocampos

El as en la manga

Por Alejandra Ocampos. Hace un tiempo, luego de ganar por quinta vez consecutiva en Palermo, decíamos que Adolfo Cambiaso no tiene techo. Es definitivamente una especie de mago que no deja de sorprender, que siempre tiene un nuevo as en la manga. Ganó todo lo que se le puso en el camino aquí, allá y en todas partes, sentó precedentes históricos (hizo que Lia Salvo fuera la primera mujer en jugar el Abierto del Jockey Club, y trajo a su patrón americano, Bob Jornayvaz, a jugar en Argentina, en el Abierto de San Jorge y el Abierto del Jockey Club), revolucionó el mundo de la genética equina clonando a sus mejores yeguas, ejemplares que salieron tan buenas (incluso mejores) y premiadas como las originales, y como si fuera poco, ya tiene herederos a la vista (sus hijos Poroto y Mia); es una leyenda viviente, que está más allá de las preferencias por tal o cual equipo y que agotó todos los adjetivos posibles para calificar una más que brillante trayectoria. Y sin embargo siempre tiene algo nuevo en carpeta.

Foto: Sergio Llamera

Salimos un rato de Argentina para irnos a Estados Unidos, a la temporada en Palm Beach que se está jugando en estos momentos en el International Polo Club, y donde Cambiaso defenderá la Triple Corona Americana - cuádruple este año, ya que a las tradicionales CV Whitney Cup, USPA Gold Cup y US Open se agregó la Butler Handicap Cup - que ganó el año pasado con Valiente. El mago entonces, recurrió a un nuevo as en la manga: invitar a jugar con él en Valiente nada menos que a Facundo Pieres.

Hace unos meses, el mundo del polo se sacudió con la noticia de que los dos reyes del deporte iban a compartir equipo en los Estados Unidos. Algo similar a lo que sucedió allá por 1999, 2000 cuando Cambiaso (quién sino?) se unió a Bautista Heguy para jugar con Geebung, en Inglaterra. Quizás por la influencia de las redes sociales, hoy la noticia tuvo un impacto mucho mayor.

Facundo, que se había quedado sin equipo en Estados Unidos tras el retiro de Orchard Hill del alto handicap (con el que ganó el US Open en el 2016, y perdió la misma final el año pasado ante Valiente) aceptó la propuesta de Cambiaso, para sumarse al cuarteto de Bob Jornayvaz y jugar los torneos de 26 goles de 2018. La sacudida que trajo la noticia en el ambiente del polo americano fue fuerte - no fueron pocos los que se rascaron la cabeza, pensando como encarar los certámenes de 26 goles, teniendo enfrente a los dos mejores jugadores del mundo.

Dicho sea de paso, este es el último año que en Estados Unidos se jugará a 26 goles - a efectos de hacerla más competitiva y darle posibilidad de entrada a un mayor número de equipos, como sucede en los torneos de 20 goles, se decidió limitar a la que es hasta ahora la temporada de polo de más alto handicap después de Argentina a 22 goles, a partir de 2019 (aunque Cambiaso no parece estar de acuerdo con la idea).

Por lo pronto, la CV Whitney Cup tiene solamente cuatro equipos, y dos de ellos, Valiente y Colorado, son de la poderosa organización de Bob Jornayvaz. Pero lo cierto es que la presencia de Adolfito y Facundo, juntos en Palm Beach, captó la atención de todo el mundo del polo, que estuvo pendiente del debut de las dos mega estrellas argentinas en las canchas del IPC, quienes ya lograron el primer objetivo: victoria en el debut ante The Daily Racing, con Hilario Ulloa, y pase a la final de la CV Whitney Cup.

No; a sus 42 años, Adolfo Cambiaso no tiene techo. Donde quiera que vaya - Argentina, Estados Unidos, Inglaterra, Sotogrande - Cambiaso siempre tiene su as en la manga. Y hoy ese as en la manga está jugando con él en Palm Beach por primera vez en una competencia oficial, y se llama Facundo Pieres.

Por Alejandra Ocampo

PH: Sergio Llamera

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