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¿Por qué los polistas aman el Festival de Jesús María?


Estamos, señores, ante un clásico de las tradiciones argentina. El Festival de Doma y Folklore es Palermo para los gauchos; el que cada año convoca a multitudes y genera un fuerte impacto mediático en todo país.

Jesús María, a secas, es un festival de doma y folklore muy importante a nivel sudamericano. Tiene lugar desde el primer jueves de cada enero y son 12 noches (antes 10) de color y coraje, a pura música y jineteada. Este 2022 se celebrará la 56° edición, desde el jueves 6 de enero. Miles de personas de todo el país llegan a esta ciudad de 35 mil habitantes que se encuentra a 50 kilómetros al norte de la capital cordobesa por la Ruta 9 (que la separa de Colonia Caroya, su prima hermana).

Pero lo que más llamará la atención este verano será que los gauchos deberán usar casco y chaleco protector para montar. Enhorabuena por su protección, ya que más que además de gauchos son deportistas!

A pesar de llamarse “festival de doma”, lo que en Jesús María se realiza es la jineteada de potros reservados (de varias tropillas de todo el país) en tres categorías: Crina limpia, Grupa sureña y Bastos con encimera. Durante las primeras jornadas se realizan hasta 90 montas por noche. Recuerdos de 2019, con amigos del polo, entre ellos el recordado Rubén Sola.

En cuanto a la actividad hípica en pista se disputan los Campeonatos Nacionales e Internacionales de Jineteadas, Campeonato de Destrezas gauchas, Tropillas Entabladas, desfile de carruajes antiguos, exhibición de caballos peruanos y emprendados, desfiles de Escuadras militares, exhibición de Agrupaciones y Fortines Gauchos, etc.

En 2021 no se realizó por la pandemia, pero se vendieron arriba de 150 mil entradas en cada una de las últimas ediciones. Los fondos recaudados por las entradas se las reparten entre las Cooperadoras escolares de la zona, quienes fueron las precursoras del evento, a mediados de los 60. Pero se estima que un número de entre 250 y 300 mil personas se movilizan en la ciudad durante los días del evento, un 5% del total de visitantes que recibe la provincia de Córdoba durante el año (según Agencia Córdoba Turismo)

Hemos notado, a través del impulso que dan las redes sociales, que muchos polistas (tanto del interior como del ambiente metropolitano) y amantes de los caballos están presentes en la ciudad cordobesa o suben historias y fotos pegados a la transmisión por la TV Pública y este año se sumará el streaming del multimedio local La Voz.

Los motivos son varios y vamos a enumerarlos: los caballos, la jineteada, lo autóctono, la música, la noche y la buena onda que se vive dentro y fuera del anfiteatro José Hernández. Es como un “noveno chukker” cada noche. Se puede ver la jineteada, escuchar alguna banda folklorica o ver diferentes propuestas artísticas, comer en alguna peña, tomarse unos buenos vinos o fernet, y conocer mucha gente, todo en un solo lugar.

En definitiva, vemos que los polistas aman lo criollo y las tradiciones a caballo y todo lo que representa Jesús María en el mundo hípico.

Por Darío Welschen

Fotos: Prensa http://www.festival.org.ar