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La Natividad, campeón del Abierto, marca el inicio de una era



Final emocionante en Palermo. La marea verde copó la Catedral. La Triple Corona voló y se fue con un último gran campeón: La Natividad. Después de ganar la subsidiaria de Tortugas y el Abierto de Hurlinhgham llegó el turno de la consagración mayúscula. La que siempre habían soñado, sobre todo Polito que jugaba su sexta final. Y en un gran partido pudieron cortar el reinado de La Dolfina, tras ocho años consecutivos de ser el mejor. Hoy el mejor es el equipo verde y sigue ganando el polo de Cañuelas.


¿Cómo fue el partido? Como los últimos, con La Natividad concentrado al 100%, con el dominio de las acciones y un incremento paulatino de la ventaja en el tanteador. Hoy todos los verdes jugaron bien. Sobre todo Barto, que hizo todos los goles que no había hecho hasta aquí y se destacó en ataque, y un Polito batallador e inteligente, con grandes jugadas. Claro que Jeta (goleador del torneo, con 47 tantos), con una labor más sucia en el medio, y Nachi, aguerrido desde el fondo, también hicieron lo suyo para sumar a esta victoria de 15 a 13.

Impresionante. Los Lolitos lograron teñir todo de verde, así serán estos próximos días, y hasta el año próximo serán los campeones de Palermo. Primer título, el más querido, uno de los más festejados en los últimos tiempos.

Este día pasará a la historia. Por lo que significa Cambiaso y La Dolfina, que hoy, con un suplente, luchó hasta el final y dejó la sensación de respeto y polo de calidad. "Le ganamos al mejor de la historia", dijo Barto apenas llegaba al podio.

Aplausos para Fran Elizalde y Ale Muzzio, dos titanes. La cara del primero en la entrega de premios demostró lo que le importaba este partido y el sueño de conseguirlo. A minutos del final, tras levantar dos veces el resultado, La Dolfina se puso a 1 dos veces. Sin embargo, corrió desde atrás todo el partido. Enseguida, para tranquilidad del campeón, pudo sacar una pequeña luz de ventaja tranquilizadora que le permitió gritar campeón, segundos antes de la campana. Gracias Palermo, otra vez, por otra gran final.